Fundación Rayuela - Colombia
Cuando mataron a Víctor, un reconocido bailarín de break dance del sector de Altos de Cazucá (Soacha), sus compañeros de ‘parche’ lloraron con rabia en su entierro. Su intención inicial fue vengarse. Dejar a un lado las grabadoras, conseguir armas y cambiar los sonidos armónicos del hip - hop por las secas detonaciones de los disparos.
“Estaban dolidos. Varios pensaron en armarse y buscar a los asesinos. Otros quisieron marchar con sus pantalones anchos y su ajuar de raperos como para ‘picarlos’ (provocarlos), ya que dicen que a Víctor lo mataron por vestirse así”, afirma Iván Torres, director de la Fundación Rayuela, quien junto a siete profesionales de distintas áreas, logró desviar los afanes violentos de los muchachos de esta localidad.
“Estaban dolidos. Varios pensaron en armarse y buscar a los asesinos. Otros quisieron marchar con sus pantalones anchos y su ajuar de raperos como para ‘picarlos’ (provocarlos), ya que dicen que a Víctor lo mataron por vestirse así”, afirma Iván Torres, director de la Fundación Rayuela, quien junto a siete profesionales de distintas áreas, logró desviar los afanes violentos de los muchachos de esta localidad.
Communication Strategies
Además de talleres de música, máscaras, expresión corporal y teatro callejero, la Fundación enfoca el trabajo al conocimiento personal y a desarrollar el sentido de la tolerancia ante las diferencias. “El objetivo es que desde sus círculos sociales empiecen a cambiar las conductas de quienes los rodean”, afirma Torres, quien trabaja en barrios de Bogotá como La Victoria y Usme; Rodrigo Lara y Candelaria en Ciudad Bolívar; San Bernardino en Bosa y Altos de Cazucá, en el vecino municipio de Soacha.
Dos meses después del crimen, en octubre de 2005, Torres y los raperos instalaron en el piso de la plaza de Soacha, 250 avisos fúnebres con los nombres de los jóvenes asesinados en la zona desde el 2003 por cuenta –según dicen en el barrio– del Frente Capital de las Autodefensas. La última estación de ese recorrido fúnebre era un espejo empotrado sobre media cartulina blanca.
“Queríamos decirle a la gente: el próximo puede ser usted o su hijo”, dice Chepe, de 23 años, otro 'breaker’ que por la muerte de su mejor amigo cogió maletas y emigró del barrio. Esa demostración pacífica de la plaza sólo la lograron luego de varios talleres con Torres y con Diana Betancourt, la sicóloga de la Fundación Rayuela. Este trabajo artístico se llama Teatro Efímero y pretende infundir la resistencia civil no violenta.
Dos meses después del crimen, en octubre de 2005, Torres y los raperos instalaron en el piso de la plaza de Soacha, 250 avisos fúnebres con los nombres de los jóvenes asesinados en la zona desde el 2003 por cuenta –según dicen en el barrio– del Frente Capital de las Autodefensas. La última estación de ese recorrido fúnebre era un espejo empotrado sobre media cartulina blanca.
“Queríamos decirle a la gente: el próximo puede ser usted o su hijo”, dice Chepe, de 23 años, otro 'breaker’ que por la muerte de su mejor amigo cogió maletas y emigró del barrio. Esa demostración pacífica de la plaza sólo la lograron luego de varios talleres con Torres y con Diana Betancourt, la sicóloga de la Fundación Rayuela. Este trabajo artístico se llama Teatro Efímero y pretende infundir la resistencia civil no violenta.
Development Issues
Conflicto.
Key Points
Este programa de la Fundación Rayuela tiene como ejemplo el accionar de la Guardia Indígena del Cauca. “El comportamiento que tienen los paeces en el Cauca es el mejor ejemplo a seguir para derrotar a los violentos, sin importar si son ‘paras’, ‘guerrillos’ o pandillas de barrio. Vea, varias veces 400 indígenas se han unido en Jambaló, Caloto o Toribío, para impedir que la guerrilla se tome sus pueblos. No siempre ganan, pero esos ejercicios positivos son los que nos inspiran”, señala Torres.
Justamente con la intención de conocer más a fondo sobre el tema, la sicóloga Betancourt, Chepe y una veintena de muchachos viajaron en agosto a Toribío y participaron en un encuentro juvenil indígena. De ese viaje extractaron como valores fundamentales para profundizar: la unión, el respeto por la autoridad, la definición de objetivos comunes, el amor a la naturaleza, la buena comunicación interna y el respeto a la vida.
Justamente con la intención de conocer más a fondo sobre el tema, la sicóloga Betancourt, Chepe y una veintena de muchachos viajaron en agosto a Toribío y participaron en un encuentro juvenil indígena. De ese viaje extractaron como valores fundamentales para profundizar: la unión, el respeto por la autoridad, la definición de objetivos comunes, el amor a la naturaleza, la buena comunicación interna y el respeto a la vida.
Sources
Tomado de la página web de El Tiempo.com.
Comments
Teniendo un poquito de conocimiento de lo que la fundación Rayuela realiza es pues satisfactorio mediante este medio saber que continuan con esa temática en beneficio de los jovenes para solucionar conflictos de nanera pacífica como ustedes lo saber hacer saludos David Fernández Urgel Save the Children Cochabamba Bolivia
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