Implicaciones de género de los brotes de COVID-19 en contextos de desarrollo y entornos humanitarios

Basándose en las enseñanzas que han dejado las anteriores emergencias de salud pública, en el presente documento, CARE explora las numerosas formas adversas en que los brotes de COVID-19 en contextos de desarrollo o humanitarios podrían afectar de manera desproporcionada a las mujeres y las niñas de todo el mundo. Al presentar recomendaciones para diversos actores basadas en este análisis, CARE hace un llamado a las organizaciones humanitarias y de desarrollo, a los gobiernos nacionales y a los donantes internacionales para que consideren las implicaciones de género de la pandemia.
CARE sostiene que los peligros que plantean los brotes de COVID-19 se verán magnificados para los casi 168 millones de personas de todo el mundo que ya necesitan asistencia humanitaria y protección. Los programas humanitarios que apoyan a las mujeres y las niñas suelen verse interrumpidos durante las emergencias de salud pública, aunque de hecho sus necesidades pueden verse amplificadas. Esto puede tener graves consecuencias para las mujeres y las niñas a corto y largo plazo, por ejemplo, en las siguientes áreas:
- La salud: Las normas sociales, que en muchos países imponen a las mujeres y las niñas una pesada carga en materia de cuidados, pueden hacer que su salud física y mental se vea afectada e impedir su acceso a la educación, a los medios de subsistencia y a otro tipo de apoyo fundamental. Además de la carga que suponen los cuidados, las normas sociales en algunos contextos dictan que las mujeres y las niñas son las últimas en recibir atención médica cuando se enferman, lo que podría obstaculizar su capacidad de recibir atención oportuna para COVID-19.
- Protección: Como observó CARE mientras trabajaba en los brotes del Ébola y el Zika, es probable que las necesidades de las mujeres y las niñas en materia de prevención y mitigación de la violencia de género y la violencia de pareja aumenten a medida que disminuya el acceso a los servicios de protección. Las pruebas del brote de la enfermedad del virus del Ébola (EVD) en África occidental en 2014-16 y del brote de EVD en 2018-20 en la República Democrática del Congo sugieren que los incidentes de explotación y abuso sexuales (SEA) de poblaciones vulnerables por parte de personal de desarrollo y humanitario aumentan durante las emergencias de salud pública.
- Empoderamiento económico y bienestar: Las emergencias de salud pública pueden tener un impacto significativo y sostenido en los medios de subsistencia. Esto puede ser particularmente cierto en el caso de las mujeres, que tienen más probabilidades de dedicarse a actividades informales, de bajos salarios o al trabajo migratorio.
- La educación: Dado que algunas escuelas de los países afectados por el brote de COVID-19 están cerrando por un período indefinido para mitigar la propagación del brote, las niñas en los contextos de desarrollo y humanitario pueden resultar particularmente afectadas. Durante el brote de EVD de 2014-16 en África occidental, las niñas cuyas madres estaban infectadas por EVD se vieron obligadas a asumir sus responsabilidades de cuidado; así, incluso cuando sus escuelas no estaban cerradas, a las niñas les resultaba cada vez más difícil equilibrar sus cargas de cuidado con la educación.
- Agua, saneamiento e higiene (WASH): Durante las crisis de salud pública, es posible que se reasignen recursos de los servicios de agua, saneamiento e higiene, lo que puede contribuir a reducir el acceso de las mujeres y las niñas a los productos de higiene y saneamiento.
- Alimentos y refugio: Por ejemplo, el riesgo de que aumente la inseguridad alimentaria y la malnutrición durante las emergencias de salud pública es especialmente grave para las mujeres y las niñas porque las normas sociales en algunos contextos dictan que ellas son las últimas en comer y las que deben comer menos.
A la luz de este análisis, CARE insta a todos los agentes a: "Comprometerse a un intercambio de información y una coordinación proactivos y tempranos para garantizar una respuesta mundial sólida que utilice análisis intersectoriales para tener en cuenta las necesidades de todas las personas, independientemente de su origen étnico, género, nacionalidad u orientación sexual. Estos esfuerzos deben tener lugar con la plena participación de las poblaciones de riesgo, y en particular las mujeres y las niñas".
Entre las recomendaciones seleccionadas para grupos específicos se incluyen:
- Para los agentes de prestación de servicios de salud: Ejemplo a corto plazo: Colaborar con las comunidades locales para proporcionar acceso a la información a todas las poblaciones, evitando convocar grandes grupos cuando ello pueda aumentar el riesgo de transmisión. Tener en cuenta la edad, la discapacidad, la educación, el género, la situación migratoria, la orientación sexual y la existencia de condiciones de salud preexistentes en esta participación. Ejemplo a largo plazo: Involucrar a más mujeres de todas las edades en el liderazgo mundial en materia de salud; "las organizaciones que no incluyen a las mujeres en sus procesos de adopción de decisiones no pueden tomar las mejores decisiones para las mujeres".
- Para las organizaciones de desarrollo y humanitarias: Ejemplo a corto plazo: Apoyar las líneas telefónicas directas móviles para mitigar y responder a posibles aumentos repentinos de incidentes de VBG, VPI y EAS donde se pueda hacer de manera segura, entendiendo que no todas las mujeres y niñas tendrán acceso a los teléfonos. Ejemplo a largo plazo: Colaborar con las comunidades locales, en particular con los grupos de mujeres, antes, durante y después de las emergencias de salud pública para garantizar la confianza y el acceso continuos a los servicios.
- Para los gobiernos nacionales: Ejemplo a corto plazo: Preparar y poner en marcha, cuando sea necesario, planes para asegurar la continuidad de la educación, incluso mediante el aprendizaje a distancia o la radiodifusión. Ejemplo a largo plazo: Asegurar que los planes de preparación y respuesta ante situaciones de emergencia se basen en sólidos análisis de género, teniendo en cuenta las funciones, los riesgos, las responsabilidades y las normas sociales de cada género, y teniendo en cuenta las capacidades y necesidades singulares de otras poblaciones vulnerables.
- Para los donantes internacionales: Ejemplo: Exigir que todas las propuestas de financiación contengan análisis de género exhaustivos y disposiciones de incorporación de la protección.
En conclusión, CORE subraya que sólo mediante un análisis intersectorial de ese tipo y una respuesta de los múltiples interesados, la comunidad internacional puede comprender plenamente las consecuencias de la pandemia del COVID-19 y puede poner en marcha un plan adecuado.
Boletín LeaderNet Marzo 25 de 2020; y COVID-19's Gender Implications Examined in Policy Brief, CARE, Marzo 16 de 2020. Crédito de la imagen: Josh Estey/CARE
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